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Efemérides literarias del 31 de enero

Efemérides literarias 

 1781 Nace Adelbert von Chamisso, poeta y botánico alemán
 1821 Muere Ábate Marchena, poeta español
 1872 Nace Zane Grey, novelista estadounidense
 1895 Muere José Estremera, poeta y dramaturgo español
 1901 Nace Marie-Luise Kaschnitz, poetisa germana
 1910 Nace Fernando Monteiro de Castro Soromenho, novelista angoleño
 1923 Nace Norman Mailer, prosista norteamericano
 1933 Muere John Galsworthy, escritor británico, Premio Nobel de Literatura en 1932
 1935 Nace Kenzaburo Oé, escritor japonés, Premio Nobel de Literatura en 1994
 1944 Muere Jean Giraudoux, escritor francés
 1946 Nace Juan José Millás, escritor valenciano
 1956 Muere A. A. Milne, escritor británico
 1970 Nace Juan Manuel de Prada, escritor español, Premio Planeta
 1989 Muere Fernando Gonçalves Namora, escritor portugués
 1994 Muere Erwin Strittmatter, escritor germano
 2005 Muere Nel Benschop, poeta holandés

Biografía de Juan Manuel de Prada


Juan Manuel Prada Blanco nace en Barakaldo (Vizcaya) el 31 de enero de 1970, pero pronto se traslada a Zamora, lugar de procedencia de sus padres, donde pasará su infancia y adolescencia. La influencia de su abuelo será fundamental a la hora de despertar sus inquietudes intelectuales.


A los dieciséis años escribe su primer relato con el que será premiado en un certamen literario. Desde entonces escribirá gran cantidad de cuentos proclamándose ganador de varios concursos. Se licenció en Derecho en la Universidad de Salamanca, aunque su verdadera vocación fue siempre la literatura. Por aquellos años trabajó en la traducción de algunas novelas de estética pulp a las que era muy aficionado.

Biografía de Zane Grey

Pearl Zane Gray, conocido como Zane Grey  fue un escritor estadounidense, célebre por sus novelas del Oeste.

(Zanesville, Ohio, 31 de enero de 1872 + Altadena, California, 23 de octubre de 1939) Su nombre auténtico, Pearl Zane Gray, estuvo inspirado en las noticias de la época sobre el color del luto que vestía la reina Victoria, gris perla (pearl gray). Más adelante prescindiría de su primer nombre, y su familia cambiaría el apellido de "Gray" a "Grey". Se educó en su localidad natal, Zanesville. Desde su infancia se interesó por el béisbol, la pesca y la escritura. Estudió en la Universidad de Pensilvania, gracias a una beca de béisbol. Se graduó en odontología en 1896. Llegó a jugar en una liga menor de béisbol en Virgina Occidental.

Biografía de John Galsworthy

John Galsworthy

Novelista y dramaturgo británico, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1932 14 de agosto de 1867, Kingston upon Thames, Reino Unido +: 31 de enero de 1933, Hampstead, Reino Unido. La familia de Galsworthy, de una estirpe de granjeros de Devonshire cuyo origen se remonta al siglo XVI, había hecho una considerable fortuna durante el siglo XIX. Hijo de abogado, fue educado en Harrow y en el New College de Oxford, Galsworthy. Ingresó en el colegio de abogados en 1890.


Zane Grey, un dentista en el Far West


Aquel joven odontólogo decidió un buen día que lo suyo eran las letras y, cambiando pinzas por pluma, empezó a escribir | Su fascinación por la conquista del oeste le convirtió en el novelista más prolífico de la historia del género | Sus obras llevadas al cine y la televisión le hicieron millonario, permitiéndole llevar una vida aventurera centrada en sus grandes pasiones, la pesca, el béisbol y las mujeres

Biografía de Concepción Arenal Ponte

Concepción Arenal

Escritora española  (Ferrol, 31 de enero de 1820 + Vigo, 4 de febrero de 1893) . Sorteando las dificultades que en su época se oponían al acceso de las mujeres a la universidad, estudió en Madrid Derecho, Sociología, Historia, Filosofía e idiomas (teniendo incluso que acudir a clase disfrazada de hombre).

Juan Manuel de Prada: León Bloy es quizá el más maldito de todos los escritores

 Leon Bloy

Afirmaba Léon Bloy (1846-1917) que, cada vez que quería saber las últimas noticias, leía el «Apocalipsis»; por lo que no debe extrañarnos que, en un mundo donde nadie lee el «Apocalipsis», Bloy sea el escritor maldito por excelencia. Y es que Bloy, en verdad, es uno de los escritores más intransigentes, virulentos y desaforados que uno imaginarse pueda; y, por ello mismo, uno de los más apasionantes, cuya escritura nos zarandea sin remilgos con la fuerza brutal de su imaginación paradójica, sus visiones paradisíacas e infernales, sus llantos jeremíacos, sus extemporáneas y violentas invectivas.

Hijo de un ingeniero librepensador y de una piadosísima madre de ascendencia española, Bloy fue en su juventud un furibundo ateo: «Hubo un momento –confiesa– en el cual el odio por Jesús y por su Iglesia fue el único pensamiento de mi intelecto, el único sentimiento de mi corazón». A los 23 años se muda a París, donde trabará amistad con Huysmans y Barbey d’Aurevilly, que lo empujan a la fe.

Juan Manuel de Prada: La esperanza rusa ( y II )


Cualquier persona que se haya acercado sin anteojeras a la literatura, la filosofía o el arte rusos habrá descubierto que, más allá de sus logros estéticos o intelectuales, lo que caracteriza sus mejores obras es su trasfondo místico. Esta vocación mística del genio ruso adquiere ribetes épicos en las coyunturas históricas más sacrificadas; y cuando esta vocación se reprime o adultera o anula puede llegar a provocar cataclismos feroces. Muchos han sido los intérpretes del alma rusa -de Soloviev a Solzhenitsyn, de Dostoievski a Berdiaev- que han augurado que la vocación de Rusia será salvar a Occidente de su decadencia. El monje Filoteo lo profetizó de modo sintético: «Bizancio es la segunda Roma; la tercera será Moscú. Cuando esta caiga, no habrá más».

Juan Manuel de Prada.- La esperanza rusa


Escribía Chesterton que la ortodoxia es la única forma de heterodoxia que nuestra época no admite. Y tenía razón. Durante los ya más de veinte años que llevo polemizando en periódicos he comprobado que el enjambre de disidencias que el mundo cobija y propicia son, en realidad, cebos (¡y placebos!) que se arrojan a las masas para alimentar la demogresca. Liberales y socialdemócratas, conservadores y progresistas, mantienen un rifirrafe banal, una disensión meramente ‘procedimental’ que encubre un acuerdo en lo fundamental; pues, a la postre, todos ellos postulan un mundo sustentado sobre los mismos cimientos y sostenido por las mismas estructuras, aunque disputen histriónicamente sobre los adornos de la fachada. La única disidencia fundamental que nuestra época no admite es la postulación de un orden cristiano, pues como afirmaba también Chesterton hay en él una dinamita capaz de renovar el mundo en cualquier época. Quien se atreve a postular ese orden cristiano (quien se atreve a ejercer la única disidencia radical que nuestra época no tolera) se tropieza de inmediato con los vituperios mancomunados de liberales, socialdemócratas, conservadores y progresistas, que sirven todos al mismo amo. Algunos ya hemos criado callo (y espolones), de tanto recibir vituperios; y en la tribulación nos consolamos con aquella formidable promesa que se nos lanzó desde una montaña: «Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos».

Leon Bloy: Frase


"Sin que tú lo sepas un ejercito de esclavos trabaja por ti en las tinieblas"

Leon Bloy

1846-1917